Xana Abreu y Pedro Figueiredo
Exposición virtual: Xana Abreu y Pedro Figueiredo
Fechas: 2/09/2020 al 30/09/2020

Esta exposición es una gran oportunidad para conocer y, ante todo, disfrutar del trabajo de dos exponentes del arte contemporáneo portugués. Si bien, tanto Xana Abreu como Pedro Figueiredo, han desarrollado su carrera en su territorio natal, estableciéndose en el panorama artístico luso, sus piezas han despertado la atención del público internacional en exposiciones llevadas a cabo en diferentes ciudades de Europa y América latina -como es el caso particular de Figueiredo-, cuestión que no es de extrañar, ya que ambos artistas han sabido construir un imaginario que bebe de la iconografía local y a su vez se adapta a los lenguajes del arte contemporáneo internacional.

Xana Abreu, es pintora, escultora y música, pero sobre todo es una gran narradora. Sus piezas son fragmentos de historias, ventanas que se abren a un universo creado por la propia artista, en el que el tiempo y el espacio no tienen relación con nuestra realidad. El color, la gestualidad, el zoomorfismo y las inscripciones inundan cada poro de sus telas y superficies acrílicas. Este horror vacui, sin orden narrativo impuesto, permite que el espectador disfrute de una total libertad interpretativa con el objetivo reflexionar sobre nuestro propio mundo, o nuestra propia sociedad, valiéndose de la alteridad como vehículo discursivo.

Obras que nos seducen con un estilo propio, cercano al surrealismo pop, que trasciende el marco representativo impuesto tradicionalmente para invadir nuevos espacios, generando una especie de texturización diegética o narrativa, ocupando la piel de bellos y armónicos rostros femeninos y saltando a la tridimensionalidad de sus esculturas o composiciones con objetos encontrados. Toda superficie es válida para contar una historia y toda historia puede transformar nuestra forma de entender y apreciar esa superficie.

                   

 

En la escultura de Pedro Figueiredo, ese deseo narrativo se encuentra contenido en un inteligente juego metafórico que busca movilizar al espectador a través del tratamiento de temas esenciales como el drama de la existencia, la conexión humana, lo animal y lo humano, la muerte, la memoria e, incluso, lo mítico. Sus figuras estilizadas, de marcada tactilidad, desprenden una sutil influencia del arte medieval debido su textura cincelada e incompleta, la incorporación de un imaginario angelical y su fuerte gestualidad patética.

Asimismo, el primitivismo que atesoran las piezas de grandes maestros de las vanguardias, como lo fueron Brancusi o Giacometti, retumba en el interior de cada una de las obras de Figueiredo. Para el espectador, es fácilmente perceptible en la cuidada simplificación de las formas, el alargamiento de las figuras y la comprensión espacial del volumen y el vacío, en la concepción de cada obra. Su saber hacer y la acertada selección de materiales, le permiten generar simples pero directas contraposiciones visuales, en lo que al color, textura y sensación de peso se refiere, acercando al espectador a la vedada tridimensionalidad del objeto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Izaskun Monfort. Comisaria y Crítica de arte independiente

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